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Las hormonas y alimentación

Las hormonas y alimentación

Sabemos que los momentos marcados en la vida las mujeres, están claramente asociados a entrar en la etapa fértil, gestación, lactancia y finalización de la etapa fértil. Estas etapas tan definidas, involucran una serie de cambios que van desde lo físico, hasta lo psíquico. En la PUBERTAD, el cuerpo entero esta haciendo profundas transformaciones: los huesos están creciendo, cambia la forma física, se ensanchan las caderas, crecen las mamas, comienza a aparecer el vello púbico, y vello en las axilas, hay cambios en los órganos sexuales, se despierta el deseo sexual, aparece el acné, aumenta el apetito, hay una preponderancia egóica y cambios en el orden psico afectivo, y social. Se abandona la niña, para dar paso a la mujer fértil. En la MENSTRUACIÓN y OVULACIÓN, el cuerpo se prepara para gestar vida, entonces múltiples funciones fisiológicas se activan, y cuando no sucede la fecundación, el cuerpo también activa otras funciones para eliminar ese óvulo no fecundado, y sangra. Pero estos ciclos se podrían dividir en 4 fases: pre menstruación, menstruación, pre ovulación y ovulación. Para cada fase, el cuerpo esta produciendo diferentes hormonas según los requerimientos. Los síntomas pueden ser muy variados: cólicas, cansancio, inflamación, irritabilidad, dolor, ansiedad, angustia. Luego en el EMBARAZO, todo el cuerpo está en el trabajo de formar vida, nuevos tejidos, y ello implica: aumento del volumen y peso del cuerpo, hinchazón de senos, fatiga, nauseas, atojos, aumento de micción, sensibilidad extrema, rechazo de ciertos alimentos, pesadez, etc. En la LACTANCIA, las hormonas están concentradas en la producción de leche, el alimento del bebé, por lo tanto la hormona prolactina es la protagonista aquí. Y por último en la MENOPAUSIA, en donde el cuerpo ya deja de ser un espacio donde se puede gestar una vida, y concluye el ciclo de fertilidad. Aquí también hay una fase previa que puede durar algunos años, donde comienzan a manifestarse algunos síntomas, que pueden ser desde infecciones urinarias, candidiasis, cistitis, sequedad de la piel, entre otros. Luego se entra en la premenopausia, que es la fase de transición en el que el útero deja de formar óvulos, pero aún pueden ser ciclos intermitentes, de sangrados abundantes de varios días, o de ausencia y/o escasez por varios meses, y pueden aparecer también, los síntomas que se desarrollan en la menopausia: aumento de peso, pérdida de la memoria, depresión, irritabilidad, aumento de apetito, calores nocturnos, ansiedad, insomnio, fatiga, resequedad vaginal, pérdida de la libido, etc. Las hormonas son como mensajeros químicos, los cuales viajan a través del cuerpo y coordinan complejos procesos como el crecimiento, el metabolismo y la fertilidad. Dos de las mas importantes hormonas femeninas son el estrógeno y la progesterona. Y cuando éstas no están en equilibrio, es cuando aparecen diversos síntomas, como los mencionados en cada etapa, mas agudizados, u otros mas graves, como no poder quedar embarazada, no producir leche, ausencia del ciclo menstrual, quistes ováricos, fibromas, miomas, cáncer, entre otros. Los cambios hormonales, envuelven una serie de movimientos fisiológicos, como por ejemplo, en los órganos de filtrado, como lo son el hígado y los riñones, y eliminación, como lo son los intestinos. Va depender de las condiciones en las que se encuentren dichos órganos para que haya un equilibrio hormonal. Hay que tener en cuenta que hay muchos factores relacionados a la calidad de vida y alimentación que van a influenciar directamente sobre los niveles hormonales. Para contribuir al equilibrio hormonal debe evitarse: - tabaco, cafeína, alcohol, alimentos refinados (azúcares y harinas), industrializados (colorantes, conservantes, etc), productos con hormonas (como leche de vaca, carnes, pollo), fritos - saltearse comidas, o comer a deshora - dormir poco - sedentarismo Y es importante: - beber abundante agua, ya que la hidratación es fundamental -descansar bien, dormir entre 6 y 8 horas. -consumir antioxidantes (jugo de naranjas fresco, limón, arándanos) - incorporar a la dieta semillas de chía y lino, por el omega 3 - el calcio es fundamental para la salud ósea, y una excelente fuente son las semillas de sésamo, pero también hay que tener en cuenta que el calcio se fija en el cuerpo con la vitamina D, la cual la única forma natural de obtenerla es a través del sol, por lo que es recomendable exponernos al sol cada vez que sea posible. -todas las vitaminas de grupo B son esenciales (una buena fuente es la levadura de cerveza) -ácido fólico (que lo encontramos en todos los vegetales de hojas verdes) - yodo, que lo obtenemos a través de las algas marinas (kombu, wakame, nori, cochayuyo) -vitaminas, minerales como el zinc, magnesio, selenio, fibras, hidratos de carbono de buena calidad y proteínas: consumir crucíferas (brócoli, repollo), granos integrales (arroz, frijoles, trigo, maíz, avena), legumbres (soja, garbanzos, lentejas, arvejas), frutos secos (anacardos, castañas, almendras, maní, nueces), frutas y verduras variadas, prebióticos y probióticos, raíces (mandioca, batata, iñame, remolacha, zanahoria) - hacer las 4 comidas diarias -realizar actividad física Una dieta equilibrada, respirar conscientemente, mover el cuerpo, hidratarlo, y crear hábitos saludables, contribuye al estado de salud psico-físico, porque regula las funciones hormonales, otorgándole ecuanimidad.
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